viernes, 28 de noviembre de 2008

Frente a la Puerta de la India


Allí donde hoy el terror campa a sus anchas, da la casualidad que una servidora recibió el año 2007. Se trata del hotel Taj Mahal, el más lujoso de Bombay (lo siento, me niego a decir Mumbai, como a Pekín llamarle Beijing), la capital financiera de la India y el lugar donde ese país muestra su multiplicidad de caras. Todas ellas espectaculares... para bien y para mal.


En estos días, el ostentoso lujo de dicho hotel ha teñido sus espesas alfombras de sangre, sus magníficas lámparas de cristal se han roto por el temblor de las explosiones y el miedo ha congelado sus cálidos muros. Cuánto aumenta la tristeza cuando conoces personas y lugares que se ven envueltos en tanto sufrimiento. Tanto es así, que anoche mi subconsciente regresó a aquel lugar obsequiándome con una pesadilla que me acercaba a la desgraciada aventura que han pasado cientos de personas. Entre ellas, por supuesto, la afortunada presidenta de la Comunidad de Madrid. Otros, aún sin cuantificar del todo, no han tenido la misma suerte.


La primera vez que entré en el Taj Mahal Palace acudía a la ceremonia de pintura de manos con henna dentro del programa de una boda hindú, con cuatro días de celebraciones. Allí dibujaron con gran destreza una cenefa que enjoyó mis manos en un santiamén. Mientras aquella sustancia tan rara se secaba, la música, los colores y el baile no cesaba a mi alrededor. Estaba en una mismísima película de Bollywood. Lógicamente, los protagonistas del matrimonio al que tuve la suerte de acompañar pertenecían a dos de las familias más ricas de la India. Creo que nunca más volveré a ver tanto diamante junto.


Las puertas del Taj Mahal Palace miran hacia el monumento más emblemático de la ciudad, la Puerta de la India. Allí es donde fijamos la vista mi familia política y yo desde las ventanas de un gran salón del hotel, con las copas de champán en la mano para esperar unos prometidos fuegos artificiales que dieran comienzo al año 2007. Era curioso recibirlo tres horas y media antes que mi familia en España. Los pies de la Puerta de la India y todos sus alrededores se encontraban atestados de personas. Pero los fuegos artificiales no llegaron y tuvimos que conformarnos con una cuenta atrás al son de los miembros de la orquesta del baile.


No obstante, tengo que decir que no todo lo que allí vivi fue positivo. En el catering de Noche Vieja, algún camarero o cocinero no se debió lavar las manos, porque después del baile, mi santo varón, su mamá, y yo nos pasamos desde la madrugá del 1 de enero de 2007 echando por nuestra boquita lo que no está escrito. Supongo que una intoxicación forma parte de cualquier excursión que se precie a la India.


Mientras las fuerzas de seguridad tratan de liberar las últimas habitaciones del Taj Mahal Palace, y el Gobierno indio le echa las culpas a Pakistán (no vayamos a perder el tiempo), la verdad es que me apetece recordar un par de anécdotas de este edificio. Recuerdo que alguna de ellas ya mencioné en un pequeño reportaje que redacté en el periódico en el que trabajaba hasta hace unos meses.

Resulta que un joven llamado Jamtseji Tata intentó entrar en un hotel británico a principios del siglo XX. Indignado porque le negaron el paso por el hecho de ser nativo, decidió construir el hotel más lujoso del mundo. En 1903 se inauguró el Taj Mahal Palace, en cuyas cúpulas se respira el aire del país, pero su interior refleja la exquisitez de la Gran Bretaña victoriana. El nombre de Tata no les resultará desconocido. Este parsi es dueño a día de hoy del grupo industrial más rico de la India y una de sus filiales India Hotels tiene establecimientos en las ciudades más importantes de todo el globo.


Pero este hotel tiene otra historieta muy particular... aunque se puede clasificar dentro de la leyenda urbana de Bombay. El arquitecto del Taj Mahal Palace se ahorcó cuando visitó por primera vez su obra. La razón es que comprobó que se había construido al revés de como lo había diseñado. Las puertas del hotel miran hacia la Puerta de la India y tan insigne profesional no creía una feliz idea que la entrada de un edificio de estas característica estuviera de cara a un hediondo puerto.


No entendió este pobre hombre las maravillas que nacen de las grandes equivocaciones.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

No se preocupen por ETA: fuman porros

Una servidora se jacta de que es una de las pocas personas de su generación, de las anteriores y ni qué decir tiene de las posteriores, que no ha fumado un triste porrito en su vida. Y conste que soy consciente del corto alcance del daño que puede ocasionar ese simpático ritual de pasarse entre amiguetes dicho objeto incandescente que huele a hierbita magrebí. Simplemente, nunca ha despertado mi curiosidad. Me río hasta de mi sombra sin necesidad de que una sustancia exógena haga que mis nervios se apacigüen... Sí, tengo la suerte de que mis endorfinas sean autosuficientes.


Debido a la poca importancia que le doy a dicha sustancia, que insisto no me parece dañina en absoluto (es más, se ha demostrado muy eficaz como tratamiento analgésico para según qué dolencias), me ha sobrecogido la parrafada del señor ministro del Interior, don Alfredo Pérez Rubalcaba, acerca de de la anécdota de que el recientemente detenido etarra, de nombre casi impronunciable, Garikoitz Aspiazu Rubina ('Txeroki' para amigos y enemigos), tuviera en su eventual hogar de 22 metros cuadrados unos 100 gramos de hachís para relajarse junto a su amada, a la par que también etarra, novia.



El señor ministro ha recordado que, tiempo ha, la organización terrorista ETA luchaba contra el narcotráfico porque consideraba que corrompía la pureza de la juventud vasca. Con el hallazgo de hachís en casa de 'Txeroki', fíjate tú que además de asesinar "son unos porreros". Válgame el Señor, donde vamos a ir a parar. Claro, tanto andar con las FARC es lo que tiene. Se pegan las maneras y los vicios.


El señor ministro ha querido tranquilizar al pueblo con esta noticia haciendo ver que ETA está muy degradada, ya no es lo que era. Eso sí, se ha cubierto las espaldas alertando que, cuando el bicho está acorralado, se pone más fiero. Es decir, que no nos extrañemos de que los terroristas les dé por seguir siéndolo.


Lo peor de todo esto es que le han servido en bandeja a Pedro J. Ramírez otra prueba de la teoría de conspiración del 11-M. Porque seguro que este hachís es de la misma calidad que el que le vendieron a Suárez Trashorras a cambio de los explosivos. Ya tienen ustedes aquí la cuarta trama sin investigar de la que se quejaban los abogados conspiranóicos del juicio de la matanza de Madrid.


Esta costumbre de las autoridades competentes de tratar al vulgo como un perfecto imbécil está siendo más que preocupante. Por supuesto, que hayan detenido por fin al bicho y a su bicha me alegra sobremanera. Un par de asesinos menos por la calle. Pero, sinceramente, me encantaría que lo que siguiera extrañando es que unos jóvenes en sus treinta y tantos jueguen con armas, no que se fumen un porro. Sinceramente, me encantaría conocer la información encriptada del ordenador del jefe de los comandos de ETA. Sinceramente, me encantaría que esta detención desencadenase otras decenas más para avanzar hacia lo que queremos todos: desligarnos de esta preocupación extra a las ya existentes en nuestras vidas.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Diez minutitos de gloria

-"¿Qué te cuentas?" - "Nada. Yo, como siempre. Ninguna novedad". ¿Quién no le ha dicho esto a algún amigo que no nos ve, digamos, en un mes? Una servidora reconoce que lo ha hecho muchas veces. Y hoy, hace casi un mes que no les veía a ustedes, pero echando la vista a estos 30 días en los que no he caminado por esta memoria, ciertamente han pasado muchas cosas como para enfrentarme al miedo del Word en blanco sin, precisamente, temor alguno.


De manera que ya no es cierto aquello de nihil novum sub sole, es decir, nada nuevo bajo el Sol. Los científicos, que tienen la puñetera costumbre de tener razón, insisten en que nuestro mundo cambia tan deprisa que nuestros organismos no se pueden adaptar al medio, no pueden evolucionar, en términos darwinianos. Tanto es así, que se han quedado anquilosados en el salto de los homínidos al homo sapiens. Sí, señores, no hemos vuelto a evolucionar nada. Nos quedamos paralizados de miedo ante el rugido de un león, tal y como cuando eran una amenaza cotidiana para nuestras vidas. Ni qué decir tiene que no vamos a tener las branquias a punto para cuando se derritan los polos y todo eso. Porque iremos muy deprisa... pero marcha atrás.


Será esa la razón por la que no soy capaz de que mi cabecita evolucione o, más bien, involucione, hasta el punto de poder comprender a algunos seres que pueblan nuestro mundo. Sobre todo si se ponen corbata y pretenden dar confianza al resto de sus congéneres con diez minutitos de gloria. Puesto que eso es lo que han empleado cada uno de los presidentes o primeros ministros del llamado G-20-y-pico (un pico formado por los 'arrimaos' de última hora, entre los que se encuentra nuestro) para explicar la fórmula del bálsamo de Fierabrás con el que curar y prevenir futuras crisis financieras.


Como cabía de esperar, esta reunión ha servido exactamente para nada. Concretamente, el G-20-y-pico han decidido que se debe sentar las bases de una reforma para garantizar que una crisis global como ésta no se repita. También que sería conveniente un sistema de alerta ante problemas como los que provocaron la crisis en el sector inmobiliario y para detectar inversiones arriesgadas o fraudulentas. Ahora bien, determinar cómo hacerlo corresponderá a sus ministros de Economía. Por lo demás, han quedado en verse los rostros en más o menos seis meses.


Traducción: cero. La crisis se olía a treinta pasos teniendo en cuenta que SÍ se sabían cuáles eran las inversiones arriesgadas o fraudulentas, de hecho hasta las habían bautizado bajo el hediondo apelativo de hipotecas y bonos basura, SÍ exiten sistemas de alerta que desde hace varios años voceaban a grito limpio el problema que se venía encima y no son otras que todas las grandes organizaciones interestatales y económicas como la OCDE, el FMI, la UE y compañía y SÍ, efectivamente, los que podían haber hecho algo son los ministros de Economía que, al parecer, a partir de ahora se van a creer su papel. ¿Por qué no se ha hecho nada antes? Porque a ver quién dejaba de poner el cazo ¿no?

Señores, ríanse de su puñetera madre.

Menos mal, que en este querer cambiar, algunos homo sapiens han permitido que Washington sea un poco más colorido. En este mes en el que no se ha movido esta bitácora, el país que acoge la ominosa reunión aludida ha elegido un nuevo presidente que se va a ver de lo lindo en la Casa Blanca por es negro. Y perdonen que sea tan políticamente incorrecta, pero es que en un lugar tan sumamente racista como son los Estados Unidos de América, la cosa se presta a las bromas.


Ni qué decir tiene que me alegra, pese a mis primeras reticencias con el señor Obama. Su 'we believe in change, yes, we can' (creemos en el cambio, sí, nosotros podemos) es precioso, pero la fortaleza de determinados lobbies en aquellas tierras me hacía mantener mis dudas sobre qué iba a significar este nuevo personaje para su país y para el resto del mundo.


La primera, gratamente, en la frente. Esta semana pasada, el futuro gabinete de Barak Hussein Obama anunciaba una ley para controlar la influencia en los organismos públicos y partidos políticos de los lobbies. Todo ello junto a la esperanza de que cierren una de las mayores vergüenzas de ese país, Guantánamo y de que sus compatriotas puedan acceder con más facilidad a un médico. Me empieza a caer mejor este señor, aunque temo por los coletazos que puedan dar en política Exterior sus fichajes de la era Clinton. El tiempo lo dirá.


Con respecto a los Foreign Affaires estadounidenses, en estos últimos treinta días también han muerto más soldados españoles en la misión de la ISAF de Afganistán, esta vez, por un atentado suicida. Dos nuevos caídos por no se sabe bien qué causa... o la que es, es tan sumamente insostenible, que mejor ni mentarla. Descansen en paz.

viernes, 17 de octubre de 2008

Las brujas y el verdadero enemigo

Hace ya muchos años, y por bendita obligación, cayó en mis manos un libro que constantemente recuerdo a medida que voy viendo reflejado su texto en la realidad una y otra vez. Se trata del archiconocido Vacas, cerdos, guerras y brujas del antropólogo estadounidense Marvin Harris. Por el título de este post comprenderán que vamos a dejar de lado el ganado bovino, el porcino y las miserias de la guerra para centrarnos en el problema de las brujas, siempre vigente.

En la obra de Harris se explica cómo se utilizaron las famosas brujas del Medievo como medio eficacísimo para mantener el status quo social de tipo estamental. El método, por supuesto, se basaba en el miedo. Esa extraordinaria herramienta con la que se puede dominar al personal hasta conseguir cualquier cosa. En este caso, Iglesia y Nobleza descansaban sus orondos traseros en sus ostentosos tronos con toda la tranquilidad del mundo, nadie iba a cuestionar su posición y su poder... el sistema hacía muchos años que había echado a andar y funcionaba a la perfección. Las brujas (y herejes) se habían convertido en el chivo expiatorio de todos los males sobre la faz de la Tierra y sólo hubo que inventarse la existencia de una: la primera. A partir de ahí, se empezaron a delatar una tras otra.

Harris cuenta con terrible crudeza cómo se sonsacaban los nombres de las demás. Los métodos de tortura más espeluznantes sueltan la lengua de lo lindo para decir la verdad que el torturador desea escuchar. Recuerdo uno de los casos en el que una joven gritó durante una sesión de castigo el nombre de una vecina. Cuando ambas se encontraron camino de la hoguera la delatada le dijo a la delatora: "¿Cómo me has podido hacer esto?". La delatora contestó que en el más profundo dolor provocado por la tortura soltó un nombre. Podría haber sido cualquier otro, simplemente en ese instante recordó la mirada acusatoria de su vecina y las palabras que le dirigió cuando la llevaban presa: "¡Jamás hubiera pensado esto de tí!".

Aquellas mujeres se daban cuenta de la inocencia de sus predecesoras en el mismo instante de su ajusticiamiento. No antes, puesto que de sobra era sabido que las brujas existían... y eran el enemigo, las causantes de las malas cosechas, del hambre, de las guerras, de la muerte. La atención estaba focalizada en la búsqueda de aquelarres y nadie pensaba que su señor o su obispo pudiera estar viviendo más que bien a costa de las costillas del campesino. El método de contención de revueltas era perfecto y duró hasta la primera revolución con cierto éxito, la Revolución Francesa de 1789.

En 2008, aún existen las brujas, pero ya no se las quema en la plaza del pueblo. Lo más que hacen es levantarnos el estómago cuando aparecen por televisión para ponernos "dos velas negras" en esos programas donde todo vale. Pero el método de la desviación de la atención está a la orden del día.

La lección de Harris se me viene a la memoria cada vez con más frecuencia. En estos días, asistimos atónitos (al menos, en mi caso) a todo lo que acontece con respecto al bache del ciclo económico en el que nos encontramos inmersos. De repente he dado cuenta cuán liberal es una, un adjetivo que se atribuye a sí misma la presidenta de la Comunidad de Madrid y el hecho de compararme con ella en algún sentido me provoca un molesto sarpullido en la piel. Resulta que soy liberal, mucho más que los neocons, porque no comparto en absoluto que ahora los gobiernos de todo Occidente enchufen dinero público, es decir, de todo hijo de vecino, a sufragar los males que aquejan a una economía movida por empresas regentadas por chorizos e inútiles... que ahora aparecen ante la opinión pública como unos pobrecitos que no saben como salir del hoyo.

El plan de rescate de EEUU, al menos pasó por el paripé de tener que pasar dos veces por el Congreso. Aquí en Europa y, concretamente en España, ni siquiera eso. Nuestros gobiernos enchufan dinero público y ya está, porque es lo que toca, porque no se les ocurre otra cosa, porque es el parche más rápido. El colmo es que los políticos se hacen la foto cual héroes que han sabido reaccionar a tiempo ante la crisis crediticia. Qué le vamos a hacer, no queda más remedio, si no vendrá el lobo de la crisis será mucho más fiero.

Porque el problema es la crisis financiera, que por lo visto ha venido de la nada. La economía, al parecer un ente con vida propia, como es tan puñetera y tan traviesa está provocando el crecimiento del paro, la inflación, la inseguridad en el ámbito laboral... La crisis avenida es nuestra bruja. Y como mucho también algún empresario cabroncete o algún político que gestione mal su imagen pública.

Al igual que en la Edad Media, nadie se pone a pensar en por qué el obispo o el noble no les afecta el hambre del campesino. Hoy nadie reflexiona qué significa enchufar dinero público a los que han provocado la crisis, o han fomentado un sistema que ha derivado en esta crisis. Unos fondos multimillonarios para parchear el roto de la economía sin que los responsables del desaguisado reconozcan error alguno. Es más, nuestros dirigentes, encorbatados y oliendo a perfumes caros, justifican estas medidas dentro del sistema capitalista con los argumentos más inverosímiles... y se quedan tan anchos.

Mientras que ese dinerito se va a sufragar los males de la crisis financiera, no se va la Educación, a la Sanidad o a la Defensa y Seguridad. Actividades deficitarias en sí mismas y las únicas que necesitan del refuerzo del dinero de todos, del dinero del Estado. El resto, tal y como estaba montado el chiringuito, tenían que haber gestionado como es debido sus recursos y no haberlo hecho mal y encima premiarlo ahora con los bolsillos de todos.

Para más inri, estas medidas mediocres están resultando fallidas. Porque aquí ya nadie se fía de nadie, y el clima de confianza para que arranque de nuevo la Economía hay que ganárselo a largo plazo con soluciones estructurales, no coyunturales.

Pero seguimos pendientes de las brujas: del tendero que me sube los precios, del jefe que me despide, del tío de la petrolera que me sabla, del constructor especulador, del tío del banco que no me da un crédito... Cuando el verdadero enemigo es la actual clase política, de todos los colores, que pone a sus amigos al frente de empresas, que juega con las sonrisas y la verborrea para convencer y no para solucionar, que adormece con bellas mentiras y que hace de su inutilidad una ciencia válida para todos.

Este humilde post no es un canto al anarquismo, sino a la seriedad, a la honestidad y a la calidad que presuponemos de los hombres y mujeres en los que confiamos nuestros destinos. Así como a la seriedad, honestidad y calidad de la elección que realizamos, valga la redundancia, los electores, porque nuestra responsabilidad no es menor en todo lo que está pasando.

sábado, 27 de septiembre de 2008

El lenguaje de los sueños


Desconozco si es normal o no, pero a mi humilde persona le afectan mucho los sueños de la noche anterior. Sobre todo, si son un tanto drásticos. Y hoy estoy hecha polvo. Tanto es así, porque anoche me cargué a un tipo, el mismo que un día me dijo que debía escribir algunas de mis experiencias subconscientes de la nocturnidad por su riqueza y porque tenía la suerte (yo lo dudo, a veces) de que me acordaba de ellas. Por todo ello, ya que le he matado esta noche, le voy a hacer caso.

Tengan ustedes en cuenta que estamos hablando del submundo del cerebro. Por tanto, la acumulación de incoherencias en el relato es lo más coherente.

Resulta ser, que en un día normal me reencuentro por la calle con este tipo, al que en su momento quise mucho, pero que con el tiempo esos sentimientos se tornaron en dolor, el dolor en desprecio y, por fin, el desprecio en indiferencia. Pero su aparición de anoche provocó en mí unos sentimientos muy extraños. Era una especie de estima nacida de la reminiscencia del amor que le profesé en su día, que me hacía abrir la puerta del diálogo porque realmente, en ese instante, me apetecía saber qué había sido de su vida. Sin embargo, en el transcurso de la conversación, resugieron las rencillas y la rabia (mucha, mucha rabia) cuando me vi de nuevo ante su sonrisa complaciente, esa que brinda a cualquiera, como si yo hubiera sido alguien más que pasa por su lado cuyo rostro 'le suena', una conocida con la que hay que mostrarse educado.


La situación comenzó a ser muy desagradable y la cólera me invadió de tal manera que en el momento en el que quiso acercarse para darme dos besos de despedida, insulsos y vacíos, cogí una pequeña mesa de cristal y la levanté con ímpetu haciéndo una parábola desde el suelo hacia el lado derecho de su cabeza. Un ruido seco acompañó al punzante pico del inoportuno mueble cuando se lo clavé en la sien. Cayó redondo.

Ustedes dirán que qué hacía una mesa en la calle. Yo también me lo pregunté cuando me desperté.

En un primer instante, no me sentí desbordada por el suceso. Con toda tranquilidad me acerqué a su cuerpo y ví con sorpresa que su perfil malogrado ni si quiera se amorataba. Hasta que no pasó un buen rato observando ese organismo inerte, no me invadió el miedo. Me di cuenta de lo que había hecho. Tenía terror a que descubrieran el desaguisado y mi cabeza empezó a analizar todas las posibilidades en décimas de segundo, sin parar:

"Llamaralapoliciaeraelsiguientepasoperoesosignificaríaque
estedesgraciadoibaaarruinarmividaporqueiríaalacárcelyyo
sabíaloquepasabaenlacárcelquetengoamigosvinculadosaese
mundilloquemehancontadolascosasquetehacenahídentro
ynoerajustoqueporestemiserablequetotalaquienleimporta
vayayoaabandonarmissueñosahacersufriralapersonaque
yomasqueríaenesemomentoamisganasdeser
mamaamicarreraprofesionalaqueluegocuandosalierano
encontraratrabajoyfueraunapordioseaasiquelomejorsería
esconderelcuerpoyolvidarlotodo".

Y así lo hice.

Con facilidad, porque yo tengo mucha fuerza (y en sueños, ni te cuento), arrastré su cuerpo hasta una especie de templo donde había otros tantos. Allí los cuerpos no estaban enterrados, tan sólo se ponían encima de unas losas. No me pregunten por qué.

Finalmente, descubrieron al fenecido. Pero nadie, absolutamente nadie, relacionó su muerte conmigo. Ni tan siquiera con un asesinato o accidente, no había signos de nada. Su familia y sus amigos habían aceptado su desaparición como una desgracia desafortunadamente natural. De repente, me ví en medio de su funeral, en el que sus seres queridos se alegraban de verme de nuevo y me agradecían el detalle de haber asistido a la despedida de este tipo después de tanto tiempo, después de todo, después de tanto.

Mi frialdad aún me asusta, yo sentía que eso tenía que ser así, los remordimientos de conciencia no aparecieron en ningún momento.

Con todo y con eso, lo más espectacular aguardaba todavía. Durante sus exequias, el tipo se empezó a mover. Primero levemente, luego con amagos de despertarse... A medida que sus movimientos se hacían más evidentes, el murmullo alrededor crecía y crecía y en él se distinguían frases de seres atónitos que ipso facto comenzaban a dar explicaciones que otorgaban al suceso la credibilidad necesaria para poder soportarlo. Es fantástica la rapidez con la que reacciona nuestro cerebro.

Sin especialistas que lo certificasen, la explicación más compartida, con la que se quedaron conformes los presentes, fue la posibilidad de que el tipo había sufrido una crisis catatónica cuyos síntomas hemos aprendido en numerosas películas: un estado de rigidez tan grande y una respiración tan leve que hasta el más avezado confunde con la muerte.

Una servidora no compartía la alegría de su despertar. Porque si había alguien que sabía que yo había matado al tipo, era el tipo. Además, a la primera persona que buscó con su mirada fue a mí. Sus ojos se clavaron en los míos y esbozó una vengativa sonrisa que me hizo temblar. Poco a poco, su sien empezaba a amoratarse.

Mis evidentes nervios, la sangre acumulada bajo la piel de su cara y su gesto provocaron que todas las miradas se dirigieran hacia el lugar donde me encontraba, casi tan paralizada como había estado hasta hacía unos instantes el tipo. Primero fueron miradas de sorpresa e inmediatamente, como siempre, mostrando la rauda capacidad de sus cerebros para hallar la explicación más lógica, fueron miradas acusatorias.

Pero para su venganza, prefirió herir el alma. Se levantó y se acercó a mí, con esa sonrisa que provocó mi agresión y que ahora no me enfurecía, aunque sí me dolía... y me asustaba. A sabiendas de que no me podía negar, una palabra suya bastaría para arruinar mi vida, me instó jugar a la amistad. Tuve que transigir con el chantaje y le facilité de nuevo la información de todo lo que acontecía en mi día a día, en una conversación de viejos conocidos, como si le importara, como si yo desconociera que todo su interés, que él, era una mentira.

Yo no entiendo de sueños, pero o soy muy rencorosa o estoy un poquito estresada ¿no?

lunes, 15 de septiembre de 2008

Puntualizaciones de las 'presentaciones'


Gran sorpresa me esperaba en las tripitas de este humilde blog: un comentario de alguien muy especial al que presentamos hace unos cuantos posts. Se trata de Alexia Vieira, fundadora y promotora de la fundación Khanimambo y de quien tenía referencias a través de una ya ex compañera de trabajo y, por supuesto, amiga. Alexia ha querido caminar por estas memorias para puntualizar algunas de las cosas que explicamos acerca de su gran proyecto.


Pese a que el comentario ya se puede leer en su post correspondiente, he querido replicarlo para que de nuevo durante unos días esta maravillosa aventura sea la que abra la bitácora de una servidora. Gracias Alexia por entrar a este rincón y disculpa por las imprecisiones... son cosas del boca a boca:


"Hola Ana Victoria, me he llevado una sorpresa al encontrar tu blog y este post, que has escrito con tanto cariño sin conocerme! Muchas gracias por apoyar Khanimambo y darlo a conocer en tu blog, es así como se consigue avanzar: poco a poco… y lo estamos consiguiendo gracias a gente como tú. Lo cierto es que me gustaría, con tu permiso, añadir algunas cosas a este post para que nadie se haga una impresión equivocada de mí ni de Khanimambo.


De Mozambique siempre he conocido el idioma porque soy portuguesa y el idioma oficial al haber sido durante muchos años colonia portuguesa es el portugués. Luego está el Shangana, que es el dialecto que más se habla en las regiones del sur del país pero con el portugués me he conseguido desenvolver bien. Intento aprender cada día un poco de shangana a pesar de lo complicado que es! Por otro lado, como bien has explicado, durante el año 2006 viajé durante un mes por este país lo que me ayudó a conocer a mucha gente. Así que cuando vine en septiembre de 2007 a vivir aquí, ya conocía a algunas personas que de hecho me ayudaron a instalarme un poco!


Es injusto decir que no conocía a nadie y que me saqué las castañas del fuego solita, porque no, no es así… en este país me han ayudado muchísimo y lo siguen haciendo! Khanimambo es hoy una realidad. La Fundación Khanimambo tiene becados a 178 niños a los que alimentamos, medicamos, escolarizamos (en los colegios públicos!!), vestimos, y hacemos reír. Es cierto que hemos construido una pequeña sala de estudios, llamada Escolinha de Khanimambo, que sirve para dar los refuerzos escolares que necesitan estos niños, que por haber sufrido desnutrición tienen graves problemas con las bases del portugués y matemáticas.


Por otro lado, me alegra que también tu hayas percibido la cercanía de este proyecto. Yo soy Alexia Vieira, estoy en Mozambique desde donde te escribo, en un poblado cerca de la playa donde vivo muy cerca de mis niños. Estoy en constante comunicación con todos nuestros colaboradores que prefieren seguir de cerca el proceso de mejora de sus niños. Somos por ahora muy pocos trabajando para que esto salga adelante. Luchamos porque no vivan sus infancias de una manera tan injusta. Les educamos para que tengan un futuro lo más digno posible.


Te agradezco mucho todo lo que has escrito sobre mi, que sin conocerme lo has hecho con un cariño muy cercano. Sólo me falta puntualizar una cosa más con tu permiso (y por el bien de mi relación de pareja) no me he enamorado de ningún holandés por ahora! El hombre del hablas, y el cual me ha acompañado de la mano durante este último año por Mozambique, desde su casa en Barcelona es Catalán, y ahora ha decidido aventurarse a vivir Mozambique en directo cada día. Juntos seguiremos estando cerca de estos niños ayudándoles a que tengan una infancia lo más feliz posible. Desde Mozambique, te mando un saludo y te doy las gracias como hacemos aquí: Khanimambo Ana Victoria! ".


¡¡¡Khanimambo Alexia!!!

martes, 9 de septiembre de 2008

El engaño de la crisis

Una ex compi me dijo con mucha gracia hace unos años, cuando supo del pasaporte de mi santo: "Ana, eres la única española que duerme con nórdico en verano". Todavía me río al recordarlo. Efectivamente, mi santo varón es de las tierras más fresquitas de Europa, por ello, viajamos allí con relativa frecuencia. Para mí aún no se han convertido en rutina, ni muchísimo menos, en cada visita me sigue sorprendiendo esa sociedad en la que me encantaría vivir... si no fuera por el durísimo clima. Claro que las cosas que admiro de dicha sociedad, principalmente vinculadas a las sensatez y organización, son producto precisamente de ese clima.


Sea como fuere, cada vez que tomo el avión de regreso en la maleta traigo empaquetado un cabreo descomunal acerca de cómo nos están tomando el pelo en España acerca de la crisis. No porque la crisis de la que tanto se habla ahora no sea tal, sino porque es peor y, como siempre, pretenderán solucionarla con parches para contentar al vulgo que cada vez es más vulgar.



Una servidora no es economista, pero como ciudadana de a pie se hace muchas preguntas: ¿Por qué la fruta y verduras españolas son más caras en España que en los supermercados del resto de Europa? ¿Por qué la vivienda en las capitales centroeuropeas es tremendamente más barata que en Madrid? ¿Por qué desde la liberalización del precio del suelo a mediados de los 90 se estaba viendo venir la especulación en construcción residencial y se ha permitido? ¿Por qué comprarse un CD o un libro en Francia te cuesta lo mismo que en España, teniendo los franceses el doble de sueldo que los españoles, y encima nos graban con el canon? ¿Por qué pagamos un IVA proporcionalemente igual al de los escandinavos (teniendo en cuenta el nivel de ingresos) y no tenemos un sistema social similar al de los nórdicos? ¿Por qué en España se cobra más en los empleos no cualificados que en los cualificados? Y así hasta el infinito y más allá. Preguntas sin respuesta que surgen cuando te enfrentas a la realidad diaria.


Cuando miramos al norte, abrimos la boca admirando todas esas cosas buenas que tienen. Acto seguido nos conformamos con nuestro Sol, nuestra fiesta, nuestra comida y nuestra espectacular capacidad de improvisación. Cualidades de las que no hay nada que objetar porque son maravillosas. Pero una servidora, inconformista de fábrica, quiere más de su país y, sobre todo, que sus dirigentes no traten de tomarnos más el pelo.


Cuando miramos al norte, parece que han sido países ricos desde el comienzo de los tiempos. Pero hay que leer su Historia y entender las claves de sus éxitos. No hay que remontarse mucho, el siglo XX y sus terribles guerras y hambrunas castigaron a estas tierras como a las demás. Los países nórdicos fueron conscientes de sus debilidades, empezando por la demografía, por ello, su inversión, su gran inversión, fue la educación. Los países nórdicos no pueden competir con volumen de consumo, pero sí a nivel mundial en tecnología. Una prueba empírica de que la educación e investigación son fundamentales para el desarrollo y prosperidad de una sociedad.


Por eso a mí se me abren las carnes cuando veo el deterioro de la Educación española, el trato que tienen nuestros científicos, la utilización política de la cultura (como es el caso de la riqueza lingüística de España y su conversión en símbolos nacionalistas), a unos políticos cada vez más incompetentes salvo en la verborrea, a una prensa adormecida, endogámica y gustosa de lamer el trasero del mejor postor. Signos todos de una sociedad borrega incapaz de competir en un mundo que está cambiando a favor de los gigantes asiáticos que, a día de hoy, ya no son potenciales, sino enormes potencias.


En mi humilde hogar, nuestros hijos quizás no puedan heredar dos o tres propiedades inmobiliarias, valiosas joyas o numerosas acciones. Pero nos vamos a dejar los cuernos para que tengan la mejor educación posible y eso, casi con toda seguridad, será pagando por una alternativa a la que nos ofrece el Estado. Porque ésa será su baza para desenvolverse en su entorno, lo dirija el patán que lo dirija.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Cumpleaños feliz

Pues sí, hoy cumplo taitantos veranos, no tan de buen ver como yo quisiera, pero ciertamente muy feliz. Y tanta dicha se la debo a una familia cálida, la del nido que dejé hace unos años y la de aquel que estoy construyendo día a día con mi santo varón, a unos amigos impagables, a una salud más que aceptable y, sobre todo, a saber apreciarlo. Cosa que he tenido que aprender porque hay ciertos momentos en mi vida en los que he creído que el centro del Universo se encontraba justamente en mi ombligo y por tener una mala racha he osado ser infeliz.


Y digo osado, porque el mejor regalo que me han hecho mis padres ha sido nada más y nada menos que la vida y yo he llegado a pensar nada más y nada menos que en la muerte. Pero eso es otra historia, muy vieja, y hoy es un día alegre.


Los presentes han llegado a tutiplén, cosa que no voy a negar que me encanta. Sobre todo porque a mi santo le van a hacer una tarjeta VIP en el Swaroski, jajaja. Yo empiezo a pensar que soy una especie de urraca porque me encanta todo lo brillante. Menos mal que me ha dado por el cristal y no por los diamantes.


Todos los regalitos han sido especiales pero hay uno que me ha colmado de emoción: una novela inédita. La primera obra de una persona con un corazón que no le cabe en el pecho y que me ha confiado tan especial borrador, eso sí, después de a su esposa. No tengo palabras, de verdad, se me llenan los ojos de lágrimas.


Hay mucha gente que hace balance de metas alcanzadas y por alcanzar a finales de año, cuando se toma unas lentejas, tira confeti o, por estas latitudes, trata de no atragantarse con las uvas. En mi caso, todas esa serie de reflexiones se producen cada 1 de septiembre, debe ser por mi complejo de eterna alumna que funciono por cursos escolares o el hecho de haber nacido en esta fecha ha facilitado dicho complejo. Sea anterior el huevo o la gallina, lo cierto es que estoy satisfecha del ejercicio 2007-2008 y el próximo se presenta con multitud de retos, de los que algunos he hecho referencia en recientes posts.


No me enrollo más con este asunto, porque estoy haciendo de este blog una experiencia más onanista de la que deseaba en un principio. Sacaré en breve un ratito para compartir con ustedes reflexiones recolectadas en dos recientes viajes... será más divertido.

sábado, 16 de agosto de 2008

Dos DVD y una caja de cartón

En dos DVD y una caja de cartón se encuentran cinco años de trabajo. Y en la caja de cartón tengo que seguir haciendo limpia, ya que de muchos folios he de sacar teléfonos y nombres mal apuntados para conservarlos de forma ordenada en una agenda más decente. El resto son papeles/pruebas de algunas informaciones en las que he trabajado que hay que almacenar, por desgracia en casa, por si a algún miserable le da por acudir a los juzgados para 'matar al mensajero'.


Pero la imagen con la que ilustro este humilde post corresponde a otra de las cosas que traje a casa de mi ya ex redacción. Un ramo de flores que no podía casi con él y que preside mi salón hasta que la naturaleza quiera (yo por si acaso al agüita del jarrón le he puesto una aspirina que es lo que siempre le he visto hacer a mis abuelas. Así que no sé si las flores van a durar más, pero dolores no van a tener). Mis compañeros ejercieron como tal y me inundaron de una felicidad impresionante, aunque sin querer les fastidiara la sorpresa al descubrirla antes de tiempo... La cara que se le quedó a la persona que custodiaba el regalo fue de aupa. Pero ellos saben que da lo mismo, que todo fue igual de emocionante. Por supuesto, hubo un paquetito con un 'peaso' disco de Metallica y una tarjeta llena de palabras a las que no puedo dejar de dar las gracias.


Claro que la guinda de la despedida fue por la noche que nos fuimos de juerga unos cuantos y acabamos en casa temprano pa' por la mañana, que dicen en mi familia. Ese día dormí dos horas y media y, señores, cada vez está más claro que yo no estoy ya para estos trotes, por mucho que me fastidie admitirlo. Peeeroooo, ¡qué bien me lo pasé! Muchas risas, mucha comida, mucha bebida, muchos besos y muchos gestos. No lo voy a olvidar en la vida. Gracias chicos.


Ahora tengo un mesecito por delante para desconectar y volver a conectarme... pero con otros asuntos. El tiempo dedicado a uno u otro proceso espero que se decante por el primero. Pero para qué me voy a engañar, si no voy a ser capaz. Ya brinco impaciente por casa por el nuevo proyecto, la cabeza no para de dar vueltas mientras hago la maleta para mi próximo viaje. Ni qué decir tiene el espacio que ocupa en mis pensamientos los planes personales... que no sé yo si están más cerca de lo que yo creo. Esto es una locura.


En definitiva, se aproxima una cuenta nueva, pero sin necesidad de hacer borrón. Y eso es muy satisfactorio.


PD: Gracias Alberto, el chico más guapo de la redacción, por tu comentario. Me ha hecho mucha ilusión que participes en mi rinconcito.

martes, 5 de agosto de 2008

Cambios

Ha sido cerca de un lustro luchando por un negocio en el que no he puesto un duro. Así de tonta es una. Hace unos días se hizo oficial en la empresa para la que aún presto servicios, dejo el trabajo... para irme a otro, obviamente. Es el momento de los cotilleos entre compañeros, de las reflexiones personales, de las quejas, de los recuerdos y, qué quieren que les díga, pese a que estoy muy feliz con el cambio, por mi parte hay también muchas lágrimas.


Ahora mismo soy incapaz de contener ese flujo de gotitas saladas deslizándose por la cara sin que puedan evitar la fuerza de la gravedad. A ver si soy capaz de expresar qué siento:



No me da pena dejar este trabajo, es el momento, porque estoy viendo otro techo y no tengo ganas de romperlo esta vez, ya no quiero saber qué es lo que me espera en el siguiente nivel o, simplemente, no me fío de que lo que pueda haber sea positivo. Pero a veces me parece que esta decisión es tirar la toalla con respecto a un montón de iniciativas, unas ya propuestas, otras aún en mi cabeza. El problema es que esas que aún permanecen en mis pensamientos ya tienen miedo o desgana de salir. Eso debe ser lo que denominan el síndrome burn-out o del trabajador quemado.



Será como en todos los sitios, pero en esta empresa he sentido muchas alegrías y muchos disgustos. Pero si hay un dolor punzante, desde luego es el desagradecimiento. Y no por parte de los que regentan la compañía, precisamente.



Las satisfacciones me las llevo en el corazón. Desde haber elegido la mejor foto para hacer la mejor portada, hasta haber aprendido latín con los redactores más veteranos, o haber contribuido a que ciertas personas tengan algún incentivo más en la empresa, ya sea económico o de descanso, o un premio que no lleva mi nombre pero lo siento como mío y, sobre todo, fuentes que han solucionado algún problema gracias a que se ha publicado su caso. Todas esas cosas están conmigo, aunque nadie las reconozca jamás y/o no se acuerde de ellas.



Ni qué decir tiene, que dejaré de ver a diario a personas fantásticas con las que he compartido muchas cosas. Y otras nada fantásticas, pero debe ser verdad que el roce hace el cariño. Hace exactamente un año que yo lloré la marcha de uno de los mejores compañeros que he tenido, que en su día también fue mi jefe. Por este trabajo han desfilado muchas personas especiales cuyos teléfonos no han sido abandonados en mi agenda, sino que los utilizo de forma recurrente. No sé si a mí me pasará lo mismo, ya les comentaba lo del dolor punzante.



Tengo por delante una etapa tanto profesional como personal apasionante y llena de retos. Me voy con las fuerzas renovadas y con una ilusión tremenda. Seguro que será el mejor analgésico para eliminar la pena que hoy aprieta mi pecho.

lunes, 28 de julio de 2008

Presentaciones

Qué barbaridad, hace dos semanas que no escribo. Esto es una poca vergüenza. Y eso que no estoy de vacaciones, que aún me queda un apretón de tres semanas para descansar. No obstante, no me he olvidado en absoluto de este espacio, hacía tiempo que quería escribir para presentarles a una persona, de ahí el título de este post, cuya historia me ha llamado mucho la atención.


Es una mujer joven, de la que sólo tengo constancia de oídas, pues es una amiga de una compañera de trabajo. La protagonista de esta historia se llama Alexia Vieira y vive en Mozambique, pero es del mismo Madrid. Resulta que Alexia, una chica normal, que le gusta salir, viajar, la buena vida como a todos... llegó de visita hace dos años a este país africano y se enamoró de él. A partir de ese momento, Alexia se convirtió en una de esas personas que relataba con gracia un anuncio de hace unos años en el que se aplaudía al que dijo que iba a poner un chiringuito en la playa y lo hizo. No sé si lo recuerdan. Bromas aparte, Alexia regresó a España para dejarlo todo, coger su maletita y instalarse en Mozambique. Este blog, Vieiraenafrica.blogspot.com atestigua muchos de sus pasos.



Ni conocía el idioma, ni a nadie. Estaba sola. Muchas lágrimas corrieron por sus mejillas, pero no cejó en su empeño de hacer allí algo grande. Y ese algo hoy es una realidad, un colegio que se financia a través del apadrinamiento. Allí Alexia da a los niños nada más y nada menos que una infancia, algo tan asumido en esta parte del mundo. Les da educación, les da refugio, les da alimento y vestido... eso sí, todos de uniforme para que nadie se sienta más que nadie. Su única ayuda fueron unas monjas que llevaban ya tiempo sobre el terreno. Ellas apoyaron el empeño que Alexia ponía en su sueño, y pusieron su hombro para consolarla en los momentos más difíciles.



Hoy Alexia no está sola. Porque su vitalidad y la realización de su sueño ha enamorado a otra persona. Un holandés que ha decidido seguir sus pasos y acompañarla en este camino. Y, aún sin su presencia, seguiría acompañada, porque constantemente recibe visitas de amigos y conocidos que deciden echar una mano cada vez que tienen la oportunidad.



Este proyecto me ha impresionado por varias razones. Por la cercanía, por la normalidad, no estamos hablando de héroes ni heroínas, sino gente que encuentra fuerza en lo que cree para seguir para delante y ejecutar la máxima que nos repiten nuestros padres de "si quieres, puedes". Además, yo siempre he creído que la gran revolución reside en la educación y Alexia ha basado su granito de arena en algo tan importante como es un colegio.


En el enlace que he incluido unos párrafos arriba, se puede encontrar la dirección de Fundación Khanimambo y la forma de contactar para colaborar si se quisiere. La ventaja de estos proyectos localizados es que sabes donde va el dinerito, porque tengo constancia de cómo se pierden algunos fondos cuanto mayor son las organizaciones para el desarrollo. Aquí no se engaña a nadie, el que usted apadrine a un niño no quiere decir que su dinero vaya a ese niño, sino a la Fundación que lo invierte en los más necesario para todos.


Por todo ello, desde aquí quisiera quitarme el sombrero ante esta mujer convencida y convincente. Chapeau, señorita.

lunes, 14 de julio de 2008

Saturno, desde mi ventana

Ayer, cuando anocheció viví una experiencia maravillosa. Pude ver perfectamente el planeta Saturno desde mi propia ventana. Les explico.


Hace unas semanas, mi santo varón realizó uno de sus numerosos viajes que cambian mis apellidos por el único de 'Rodríguez'. En aquella ocasión fue a Londres donde adquirió por un módico precio un mini ordenador cuyo sistema operativo era Linux. Entre los programas que alberga el 'juguetito' está un planetario mediante el cual, poniendo la ciudad en la que te encuentras, y teniendo en cuenta la hora que es, te muestra lo que puedes ver en el cielo.



A mi santo le entró el gusanillo y empezó a probar con unos prismáticos que rondan por casa. Y con ello ya se podía disfrutar del firmamento. He de aclarar que vivo en un piso muy alto, de un bloque que está en un cerro y frente a un parque, con lo cual las luces de la ciudad no molestan en exceso. Hete aquí que me acordé que en la casa de mis padres aguardaba un telescopio perfectamente embalado de cuando mi hermana se interesó por estos temas durante su tierna infancia. No es la gran maravilla, pero se pueden observar cosas interesantes.



Así que ayer, que era domingo y día de visita de padres, nos acordamos y nos lo trajimos para casa con el permiso de su dueña. Yo no tengo mucha paciencia para esto, y me limité a buscar las cosas más conocidas y fáciles de encontrar. Pero la paciencia a mi santo le sobra y, mientras que yo ya me encontraba vagueando en el sofá, le oigo gritar: !!!Ana, ven, mira lo que he encontrado!!!



Con el máximo de aumento y de precisión, tenía ante mis ojos a Saturno. Una pequeña bolita naranja rodeada de un anillo brillante que se movía muy deprisa a lo largo de la lente. No me lo podía creer. No era una foto, ni un vídeo, lo estaba viendo tal y como era desde mi ventana. Fue muy emocionante, disfruté como una niña pequeña. Les invito a que si les interesan estos temas, no duden en intentarlo. Es una visión espectacular.

sábado, 12 de julio de 2008

Cuando salí de Cuba...

...ni dejé mi vida, ni dejé mi amor. Ambos vinieron conmigo de vuelta en el avión de Air Europa (horror de viaje). Pero sí que se quedó un gran pedazo de mi corazón.

La visita que mi santo varón y yo realizamos a la isla cubana fue en febrero, por aquello de hacer un alto en el camino en el frío del hemisferio norte y porque en esas fechas a los huracanes les da por hibernar. Pero me he acordado especialmente hoy de este viaje por las primeras declaraciones de Raúl Castro como presidente de la República cubana al frente del Parlamento.


En lugar del "no pasarán" de los entonces ilusos madrileños de la II República española para con las tropas franquistas, aquí don 'Erre que erre' Castro siguen repitiendo el mensaje de resistencia de 'socialismo, patria o muerte', que está muy bien, pero que sus habitantes lo recitan con el ceño fruncido por la sencilla razón de que pasan muchas necesidades. Más que de hambre, de higiene, de vestido... la mayor de ellas es la libertad. Y no es que con la libertad coma, se lave o se vista uno, pero sin ella poco se puede hacer. Quede claro que no me refiero sólo a la libertad de expresión y pensamiento, sino a la de movimientos y a la consecuente inexistencia de oportunidades.

Para mí el viaje a Cuba fue en su mayor parte un enfrentamiento con la corrupción de las ideas en las que he basado un saco de principios por el que rijo mi comportamiento (a falta de creencias religiosas, he optado por llenar dicho saco con conductas éticas). Las primeras capas del contenido de ese saco corresponden a todo un ideario marxista, en lo que a filosofía y conciencia social se refiere, así como en metodología de estudio (siempre buscando la tesis, la antítesis para llegar a la síntesis... y si no ¿qué es -o debe ser- el Periodismo?). Aunque difiero en un concepto de base, y es que creo que el ser humano es malo por naturaleza.
No pretendo que un sencillo post se convierte en un ensayo. No se asusten. Tan sólo lanzo ideas para invitar a la reflexión y a la crítica. Sigo.

Esa filosofía marxista se ha aplicado como buenamente se ha podido o querido en diversos puntos de la Tierra y Cuba se ha convertido en el símbolo de resistencia de la defensa estatal de la igualdad entre seres humanos frente a las 'maldades' y las ineficiencias del sistema capitalista. Es de sobra conocido que esa igualdad no existe ni por asomo en la isla caribeña, máxime en las últimos 18 años con dos monedas circulando (antes dólares y pesos cubanos, ahora pesos convertibles y pesos cubanos) y un mercado más negro que un tizón. Pero aunque sea en niveles de subsistencia, existe un 'sueldo' mínimo para todos los cubanos, sanidad para todos, educación para todos... Me resultaba curioso la cantidad de guarderías públicas que encontrábamos a cada paso de la ciudad de La Habana (con la faltita que nos hace en Madrid, pensé).
Esa base que garantiza el Estado es absolutamente admirable y ejemplar. Pero falta algo. Falta la libertad de poder mejorar. La libertad de conformarse con el mínimo que da el país por el hecho de nacer o de crecer ideológica, académica, profesional y económicamente (recomiendo el ensayo de José Antonio Marina Del paro al ocio). En Cuba faltan las oportunidades que en esta parte del mundo damos por sentadas. Es la desesperante sensación de 'esto es lo que hay', y lo que hay, señores, es mucha miseria.

En una ocasión, antes de otro viaje, a la India, que también me ha marcado, tuve una interesante conversación con uno de mis jefes. Un 'viejo' sabueso (entre comillas porque tan sólo ronda la cincuentena) que se ha convertido en el único maestro de la redacción en la que trabajo. Él defendía que en la izquierda nos habíamos olvidado de la libertad y lo peor es que la derecha más recalcitrante se había apoderado del concepto. Su argumentación cobró todo su sentido año y tres meses después, cuando me enfrenté palabra por palabra a su discurso en Cuba.

Una Cuba que, precisamente en aquellos días, se levantaba con la renuncia de Fidel Castro como presidente de la República y dejaba los destinos de la isla a un teledirigido Raúl Castro. Raúl, que participó en la revolución siempre en segudo plano, hoy ha sido la cara visible de que sus compatriotas puedan entrar en los hoteles y mezclarse con los turistas y de que puedan comprar aparatos electrónicos. Una leve apertura basada en anécdotas.

Tengo muchas ganas de ver a Cuba libre, pero no la libertad 'trampa' que le cantan desde Miami. Es sólo un sueño, pero ójala no se pierdan algunas esencias del socialismo castrista.

PD: La de la foto evidentemente soy yo dándole un besito al Ché en la Plaza de la Revolución.

sábado, 5 de julio de 2008

Orgullo gay

Esta tarde parte la caravana verbenera del Orgullo Gay por la almendra central de Madrid. Es una gran fiesta, vistosa, divertida y siempre sorprendente, pero hace tiempo que prefiero verla por televisión. Y no es que desde la caja tonta se vea mejor, como se dice con los partidos de fútbol, sino que no me apetece asistir.

Me parece bien todo tipo de iniciativas que tengan que ver con la lucha de derechos tan básicos como es que te acepten como eres y que quieras a quien quieras. Sin embargo, hay ciertos elementos de estas celebraciones que continúan ofreciendo la imagen de una persona homosexual como estrambótica... y a mí me molesta bastante.


La cabalgata del orgullo gay es un pequeño carnaval y a mí, particularmente, así me gustaría que se vendiera. Luego, la lucha de derechos podría venir de la mano de manifestaciones con pancarta y vestidos de calle, como todo hijo de vecino, porque una persona homosexual es un hijo de vecino.


De lo que sí estoy orgullosa es que en mi país se hay avanzado un poquito y tengan reconocidos determinados derechos. Es curioso que este cambio, la ley del matrimonio entre homosexuales, el reconocimiento de su derecho a adoptar, así como que un transexual pueda cambiar el género en su DNI para evitar problemas y situaciones embarazosas, ha sido una de las pocas veces que la norma va por delante del sentir de la sociedad. Lo habitual es que la socidad demande una situación y el legislador responda... siempre con años o siglos de retraso.


Los medios de comunicación han hecho un gran esfuerzo por incluir la presencia de homosexuales y transexuales con toda naturalidad en películas, series televisivas, relatos, etcétera. Sin embargo, el personal aún no lo considera 'normal'. Sólo hay que salir de los centros urbanos más cosmopolitas y enfrentarse a la España 'profunda', como se dice, que no es otra cosa que la España de siempre. La mayoría de la gente continúa mirando a estas personas con recelo. Para comprobarlo, sólo hay que preguntar el ratio de bodas entre homosexuales celebradas en los ayuntamientos que rigen los destinos de los municipios con menos de 100.000 habitantes. Muchos de ellos tendran un 'cero' como un piano en su haber. Y me temo que también hay homosexuales de pueblo.


Cuando era más joven, siempre me preguntaba cómo iba a reaccionar si una persona de mi alrededor me confesara sin yo sospecharlo que era homosexual. Temía que el haber vivido en el ambiente familiar los recelos típicos ante lo 'raro' me hiciera responder alguna cosa forzada o inoportuna. En realidad, lo que temía era sorprenderme, no poder verlo a priori normal.


Cuando llegó el momento, me sorprendí a mí misma porque no pensé en nada... Fue como tenía que ser, como si me dijeran que votaban a tal o cual partido, o que se iban de viaje a Pamplona... No sentí nada. Y los recelos del ambiente familiar, cuando tuvieron al alguien cerca homosexual, alguien que me acompañaba en los mejores y peores momentos y que quería con locura, resulta que desaparecieron. Por eso siempre he creído (o he querido creer) que este tipo de prejuicios se deben al miedo a lo desconocido, miedo al diferente.


Yo soy heterosexual y no me siento orgullosa por ello, como tampoco de ser morena, o medir algo más que la cinta métrica... son cosas que me vienen dadas. Qué grande será el día en que los homosexuales tampoco se tengan que sentir ese orgullo por ser gay o lesbiana.


martes, 1 de julio de 2008

Estoy indignada

Tengo un gran amigo que siempre me llama 'digna' para meterse conmigo por cómo me expreso o cómo me visto. A mí me hace mucha gracia y en estos días, más que nunca ,me he acordado de ese detalle porque estoy 'indignada'.

Siempre relato la primera vez que tuve que enfrentarme con la censura de la publicidad. Fue en mi primer trabajo con contrato, sin las condiciones leoninas de las becas. Trabajaba en un periódico local y escribía sobre el sector inmobiliario de aquella ciudad. Se trataba de una capital pero no era precisamente Madrid, así que ante la falta de información acudí a consumo para hacer uno de los reportajes. Cuál fue mi sorpresa (yo era terriblemente inocente por entonces) que, pese a haber pasado tan sólo cinco años de tirón del ladrillo, había regristradas quejas muy graves acerca de todas las promotoras e inmobiliarias que operaban en la localidad.


Le dediqué una página entera con datos realmente interesantes, de interés público. Eso sí, me cuidé de no mentar nombre alguno de las empresas implicadas. Tampoco había que hacer sangre. Simplemente hablé con un tono general. Entregué el suplemento con tiempo y con una gran satisfacción. Y el día que se publicaba me llevé otra gran sorpresa. El reportaje había desaparecido y, en su lugar, aparecía una página entera de autopromoción.


Corrí al despacho de la directora y con temblor en las piernas pregunté qué es lo que había pasado: "¿No he mandado bien la página? ¿Ha habido algún error de imprenta?" (Insisto en que era muy inocente). "No, nada de eso", me dijo la jefa, "es que no lo podíamos publicar". "Pero, ¿por qué? Creía que te había gustado". "Sí, estaba muy bien, pero debes comprender que hacemos un suplemento inmobiliario pagado por empresas a las que no nombras pero se pueden sentir aludidas". "No me lo puedo creer", me quejé. "Las cosas son así", sentenció mi superiora de forma muy digna, precisamente.


Tenía 23 años, recién acabada la carrera. Había trabajado como becaria en cinco empresas con anterioridad, pero era la primera vez que me topaba con la publicidad como obstáculo. Hoy me parece una mera anécdota, pero aún soy capaz de recuperar esos momentos de indignación eliminando toda la experiencia posterior. Máxime teniendo en cuenta que he tenido que volver a pasar por ello.


Si me extraña sentirme indignada de nuevo es porque, después de aquel trabajo, aterricé en el que actualmente ejerzo mi profesión. Un medio cuya filosofía primigenia, y que prácticamente permanece intacta, es la libertad. Todo comercial que ha pasado por este diario ha tenido claro que su departamento no era el de la redacción y le ha tocado lidiar con algunos anunciantes que han visto publicadas informaciones que no les eran favorables. Ellos han capeado el temporal de forma magnífica.


Sin embargo, esta semana he corroborado como esa libertad se empieza a coartar. No es que no lo entienda, entra dentro de toda lógica. Pero aún así me niego a 'tragar' con determinadas cosas. En esta ocasión, ciertos anunciantes han pretendido que engañe para que ellos salven la cara. No lo he hecho, pero mi estilo, incisivo como dicta el periódico, lo he tenido que suavizar. Lo que más me dolió es que uno de mis superiores, adalid de esa libertad y 'dale caña' que me han hecho beber desde que entré a formar parte de este proyecto, fue el primero que me dio la espalda sin explicaciones. Afortunadamente, en pocas horas se rectificó esa actitud y cambió por "vamos a intentar hacer esto de esta manera por esta razón".


Si ser fiel a tus principios es ser 'digna', pues lo soy a muchísima honra. Mi buen amigo va a tener toda la razón... y me alegro por ello.

lunes, 30 de junio de 2008

Ayer vimos la 'colita' de Cesc

Una selección de fútbol con su respectivo seleccionador nos han callado la boca a media España. Y el que diga lo contrario miente. Sólo hay que ver la cara de susto que se nos puso cuando sabíamos que teníamos a Italia delante para pasar de cuartos. Una Rusia en semifinales... bueno, ya la habíamos arrollado en la primera fase. Pero con Alemania delante, puff, quién se lo iba a imaginar. Muy pocos daban en el fondo, muy en el fondo, un duro por estos chicos. Yo la primera, cosas de las estadísticas y reminiscencias históricas. Pero a mí me encanta que me callen la boca si es por cosas buenas y emocionantes como la de anoche. ¡¡¡Una Eurocopa!!! Y con un juego precioso, sin estrellitas que te solucionen el partido con un patadón. Una gran alegría, sí señor.

Y otra la que nos llevamos algunos que seguimos pegados a la tele de los Polanco, Cuatro, después del triunfo. Porque en un momento de euforia, antes de pasar por la ducha, los jugadores salieron de vestuarios en calzoncillos o con una peligrosa toalla a punto de deslizarse hasta el suelo sin nada que tapase las partes nobles de los chavales... Venga champán o cava (lo que fuera), venga saltitos, venga juerza y ¡zas!: la colita de Cesc Fábregas al descubierto. En casa me partí de la risa. Fue un momento muy simpático.

Por cierto, espero, ruego, solicito... que el próximo evento deportivo de estas características lo retransmita la cadena de televisión que mejor sepa y no que mejor pague. No digo más.

En una final como esta, el estatus de los Príncipes se quedaba corto, y asistieron los Reyes en persona de nuevo. Para mí, inocente que soy, que el Monarca y consorte así como sus herederos tienen ensayado esto de las celebraciones de los goles porque Doña Sofía se avalanzaba de un modo muy similar a Don Juan Carlos para darle los dos besos por gol protocolarios al igual que lo hacían en semifinales Don Felipe y Doña Letizia. Ambos varones pasaron olímpicamente de los besitos y daban rienda suelta a la alegría como cualquier otro y quedaron a sus esposas bastante mal. Claro que la Reina quedaba mal, de todas formas, porque su desinterés era indisimulable.

Más interesada se encontraba la Infanta Elena, que esta vez no lloró, pero se hinchó a hacer fotos con su cámara digital particular. Sobre todo cuando observaba la espalda de Iker Casillas subido en aquel púlpito levantando la copa, la Eurocopa. Una perspectiva privilegiada la de la Infanta.

También fue Zapatero pese a los foros que pedían al Cielo que ni asomara sus cejas circunflejas por el estadio vienés, que daba mala suerte y tal. Luego por la mañana delante de su homólogo danés declaraba con toda la cara del mundo: "Yo me considero un hombre que ha tenido mucha suerte en la vida". Pues sí, presidente, tiene usted toda la razón.

Entre otras caras conocidas, allí se encontraron Plácido Domingo y Fernando Alonso. Al de los 'cars' hasta le invitaron los de Cuatro a que felicitara vía pinganillo a algún jugador de la selección. Por supuesto el pinganillo no funcionaba y nos quedamos sin averiguar si por esto sí se emociona. No importa, de todas formas ya tenemos Alonso hasta en la sopa entre publicidad y el calvo de Telecinco. Eso sí, lo más grande fue al presidente de la Federación, Villar, cabreado como un mono cuando le preguntaban: ¿Entonces qué, qué hacemos con Aragonés?. "¿Me vas a dejar disfrutar?", contestó. Caray, qué carácter.

Pues eso, que me lo pasé muy bien. Salvo la nochecita que me ha dado la mocedad de la calle con sus cánticos, acelerones y pitidos, que no me ha dejado dormir. Así que me voy zombi a trabajar... pero para eso no hace falta que la selección española gane la Eurocopa, para qué nos vamos a engañar.

viernes, 27 de junio de 2008

¡¡¡España, España, España!!!

Qué grande, señores, qué partido más grande. Confieso que era una de las más escépticas del mundo como para pensar que la selección del fútbol española pudiera pasar ni tan siquiera de cuartos en la Eurocopa, como siempre. Pero después de haber visto el partido de semifinales de ayer, hasta empiezo a creer que se puede ganar el copazo.

No es que sea excesivamente forofa del fútbol, pero hablando en plan abuelo cebolleta, la verdad es que la ilusión de estos chicos engancha. Y me alegro de que Aragonés (un asesor de imagen, por favor) haya pasado por completo de traer a jugadores resabiados. La frescura de esta selección va camino del triunfo.

Por cierto, la celebración de los goles (tres golazos, Dios mío) por parte de los Príncipes de Asturias clamaba al cielo. Un besete, hombre, que no pasa nada. Se tenían que haber fijado en la vice De la Vega, que saltaba como un resorte como el resto de aficionados. Con tanto VIP en el palco, los partidos de la selección van camino de convertirse en los del Real Madrid, cuya zona de 'elegidos' y el derivado compadreo proporciona un ambiente exquisito para cerrar negocios. En el caso de la selección, pues que se junten los miembros del Gobierno, del Tribunal Constitucional y los grandes empresarios y ya tenemos hecho el 'plan de ruta' a medida diga lo que diga la ciudadanía.

Por lo demás y por mucha resaca eurocpera, el IPC sigue subiendo, la izquierda abertzale dará un empujoncito a la referéndum de Ibarretxe para seguir jodiendo y, lo más importante del día, se casa Belén Esteban... y con vestido de novia y todo, que trabajo le ha costado a la pobre. ¡Qué país!

miércoles, 25 de junio de 2008

El gran día

Hoy, 25 de junio de 2008, es el gran día. Me he levantado emocinada, ni siquiera sabía que ponerme. He quedado con unos señores de uniforme y eso siempre impone. Finalmente he optado por ir cómoda, ya que tampoco es cuestión de apabullar. Antes de salir de casa comprobé que llevaba todo lo necesario, porque una cita así tarda en repetirse y sería espantoso tener que anularla.


Qué emoción, Dios mío. Un millón de llamadas telefónicas infructuosas, peticiones por Internet y, tras una ardua lucha me concedieron la cita. Una cita que ya es hoy, que ya ha llegado y ahora no importan los cinco meses de espera.


Parto hacia mi destino. Hace calor, pero no importa, yo sólo siento impaciencia a la par que un eterno agradecimiento a la máquina que me concedió la dicha de poder asistir a este evento que se repite sistemáticamente una vez por cada lustro. Llego a un edificio azul y blanco. Hay cola. Bueno. qué más da, como mucho será una hora que nada es comparado con el tiempo que he aguardado para este momento.

"Ana Victoria ...", me llaman. "Sí", contesto. Me siento delante del que yo intuía uniformado. Pero no, lleva una camiseta gastada de Led Zeppeling. Es más joven que yo y está más más pendiente del cuadrante de sus vacaciones que de darme el servicio que requiero. ¡No pasa nada, lo importante es que estoy aquí!


Le entrego con gran satisfacción una fotografía, luego el padrón, firmo un papelito, pago 6,80 euros, me toma las huellas, primero el índice derecho, segundo el índice izquierdo... Ya está, ése es, sale de la máquina. ¡Está ahí! ¡Por fin! ¡¡¡POR FIIIINNNN!!!


¡¡¡HE RENOVADO EL DNI!!!

martes, 24 de junio de 2008

Recomendaciones para la Expo de Zaragoza





Creo que debo alguna excusa por no haber actualizado el blog desde última hora del jueves. La razón principal es que el pasado viernes tuve la ocasión de visitar la 'gran' Expo de Zaragoza 2008 y el cansancio derivado de la jornada se juntó con el del sábado de limpieza, domingo de cierre en el periódico con partido de selección en el paquete de tareas, lunes de jornada partida... Total, que estaba una hecha unos zorros.



Pero dejemos las penas y centrémonos en la Expo. Como todo acontecimiento hay razones para acudir y razones para quedarse en casita u optar por un plan alternativo... y no sé por dónde empezar. Quizás mejor por lo menos bueno y así rematamos el post de forma positiva. Miren ustedes, a la Expo hay que ir dentro de un mes por aquello de que las cosas funcionen y tal. Resulta que por el momento hay conciertos que se suspenden por problemas técnicos, actividades interactivas que no funcionan en diversos pabellones y, lo más grande, es que por el momento no se pueden utilizar las tarjetas de crédito. Espero que en el momento que estoy escribiendo esto ya se haya solucionado, pero con los precios que hay en el recinto, si la cosa sigue así, hay que llevar muchos billetitos para poder sobrevivir una jornada expositiva.


Y hablando de expositiva, Zaragoza es la ciudad del viento, cierto, pero el Sol pega que no veas y hay poca zona de sombra. Así que procure el visitante hacerse con una gorrita blanca, y llévesela de casa porque el precio de dicho producto con el logo de la Expo asciende a ocho eurazos, y mucha mucha crema solar. Tenga en cuenta que las mejores atracciones cuentan también con las 'mejores' colas. Y esperar con la solana y sin un cachito de sombra donde proteger la testa puede dar más de un disgusto. Por terminar con lo menos bueno.: los precios. Siento decir que sería conveniente ir a la Expo invitado (que ha sido mi caso, gracias a Dios) porque me parece una auténtica exageración lo que hay que pagar allí por comer y beber, aunque sean guarrerías.


Pero bueno, también se puede decir un día es un día porque la Expo de Zaragoza tiene cosas realmente interesantes. Así que vamos con lo positivo.



Si tengo que elegir lo mejor, me quedo con el acuario. Por dentro y por fuera. Por dentro alberga la selección de especies fluviales más grande de toda Europa, el recorrido es de 40 minutos, y a mí que me encantan los bichitos de agua (sobre todo los reptantes) pues disfruté como una niña pequeña. Además, no es una sucesión de peceras, porque a lo largo del recorrido se pasa por distintos ambientes y paisajes según el ser que vayamos a contemplar. Por fuera, el acuario está rodeado de una 'charquita' que cuando no miran los voluntarios que vigilan las instalaciones pues se puede meter los pies... Por otra parte, en la parte posterior del edificio, sólamente arrimarse a las cascadas relaja y refresca. Un buen lugar para descansar. Afortunadamente, el acuario se quedará para la posteridad. Gran acierto.



En cuanto a los pabellones de temática nacional, pues la mayoría son una especie de mercadillo, y mercadillo caro. Pero en algunos se puede pasar muy buenos ratos: el francés, el español y el dedicado a Aragón fueron mis favoritos. No hay que perderse tampoco el japonés y el alemán. En general no son grandes, por ello se pueden visitar casi todos en un día.




Durante la visita, es probable que se encuentre con el paso de alguna cabalgata con miembros del Circo del Sol: absolutamente fantástico. Y otros emplazamientos interesantes son la atracción de aguas turbulentas, donde se simulan los tsunamis y huracanes (imagínense las colas para entrar) y en el exterior se puede hacer rafting (yo no lo probé, ni ganas, ya tuve bastante con montarme en el teleférico).



Desde el punto de vista arquitectónico, tanto el puente cubierto como la torre de agua, que también quedarán para los restos en Zaragoza, son dos elementos muy interesantes y dignos de admiración. Y luego hay un señor muy grande hecho de letras y en posición fetal cuyas fotos en perspectiva quedan curiosas...


En fin, que esto de las exposiciones (internacional, en este caso) está muy bien y si se puede no hay que perdérselas. Eso sí, tal y como están las cosas, hay que mirar el dinerito que el bolsillo es lo que más nos escuece. Felicidades, no obstante, a los organizadores, a los que sólo daría un tirón de orejas porque a la inauguración habría que haber llegado con todos los deberes hechos. Pero qué le vamos a hacer, estamos en España.

jueves, 19 de junio de 2008

El luto de Mostar

Hoy han fallecido dos militares españoles en un accidente de helicóptero en Bosnia junto a otros dos compañeros alemanes. Muertes y nombres que seguirán llenando las dos placas conmemorativas en Mostar: una en la base militar y otra en la plaza de España. Allí siempre hay alguna corona marchita que se deposita de cuando en cuando asiste una autoridad. Esta plaza se encuentra en unos de los extremos de la calle conocida como el Bulevar, al pie del viejo edificio de los francotiradores. Era la frontera entre musulmanes y croatas en los últimos años de la guerra de los Balcanes (cuando los serbios estaban prácticamente fuera de juego en este lugar) y aún sigue siendo siendo tierra de nadie... y aún da escalofríos pasear por la zona.

Se trataba de un sargento y un teniente. Lo cual me tranquiliza un poco y les voy a explicar por qué. Más que nada porque intuyo que supieran un poquito lo que estaban haciendo y a qué se arriesgaban... o, al menos, déjenme pensarlo. Nadie lo quiere admitir, es, digamos, políticamente incorrecto hablar de la muerte, pero cuando firmas un contrato con las Fuerzas Armadas te estás comprometiendo a dar la vida por tu país o por lo que se comprometa tu país. Las Fuerzas Armadas están dirigidas por el poder civil a través de un Ministerio de Defensa. Antes, se decía que era el Ministerio de la Guerra pero eso ahora queda fatal. Y tengo la sospecha de que muy pronto lo van a llamar Ministerio de la Paz por aquello de la moda de los ONGércitos.

En las Fuerzas Armadas se enseña a evitar que te maten y a matar cuando te lo ordenen... y punto. Y luego se tienden puentes y se ayuda a reconstruir hospitales, pero esa no es la labor de los ejércitos. El dolor es el mismo, pero seguro que quien mejor les comprendieran asumirán con mayor resignación su desaparición. Más me escandalizaría que fueran soldados rasos, por el percal que he conocido y saber cómo funcionan. Estas misiones están bien pagadas, sobre todo teniendo en cuenta la porquería de sueldo de nuestros soldados, y muchos jóvenes que carecen de preparación (quiero pensar que sólo psicológica) se van envalentonados por llenar de ceritos la cuenta corriente. No creo que ninguno de ellos vuelva siendo el mismo, ni siquiera cuando han sido destinados en misiones tranquilas como es hoy la de Bosnia y Herzegovina.

Esta vez ha sido un accidente. A saber las condiciones del helicóptero. Como las del BMR que se cargó a otro soldado de la base española del Líbano hace unos días. Es asumible morir por un accidente (tomando la literalidad del término) o por un ataque. Gajes del oficio que se dice. Pero perder la vida por falta de presupuesto o exceso de desidia clama al cielo.

Mi más sincero pésame a las familias y un gran abrazo. Una servidora es una apasionada del mundo de la Defensa y admiro la carrera militar. Por eso también siendo orgullo de aquellas personas que se prestan a las misiones, siempre que sean conscientes de qué significan dichas misiones, incluso cuando no estoy de acuerdo con ellas.

Primer post, primer gazapo

Sería la emoción, serían las prisas pero ayer les conté a ustedes una mentira. Eso sí, sin querer. En una romántica velada de cierre, esas que la profesión periodística te brinda de vez en cuando para que las compañías cosméticas vendan más potingues que disimulen las ojeras, estaba yo promocionando Camino de la Memoria a una compañera (que adoro, por cierto) cuando después de visitar esta humilde bitácora me espetó: ¡¡¡Pero Ana, que La Más Grande era de Chipiona, no de Estepona!!!

"¡¡¡Aaaayyy qué horror!!!", respondí, en cuanto pueda lo cambio. Y ese cuanto pueda es ahora mismo que les mando mi más sinceras disculpas porque efectivamente Rocío Jurado y su Virgencita de Regla son de Chipiona y olé.

Por cierto, muchísimas gracias a todos los que se animaron a comentar y a todos los que tras ponerme realmente pesada me acompañaron en la inauguración del blog... Es que me hacía muchísima ilusión, señores. Cómo se nota los que más me conocen puesto que los pseudónimos utilizados hacen referencia a dos de mis personajes favoritos: Millán Salcedo y la Bruja Avería. Os quiero muchísimo.


Como dicen en PRnoticias: Seguiremos informando...

miércoles, 18 de junio de 2008

Habemus blog

Probando, probando, un, dos, tres.

Primera entrada en este día de junio soleado, por el momento, y con prisas, como siempre. Estreno con ilusión esta bitácora que espero no abandone pronto y en la que me acompañe mucha gente. Al menos, los amigos 'de beso' que decía una de mis profesoras de Literatura. Los precedentes en cuestión de abandono no son buenos, ya que siendo niña empecé numerosos diarios en los cuales sólo se relataron no más de quince días. Mi hermana menor, por el contrario, sorprendióme y dióme una lección de perseverancia escribiendo diariamente sus vivencias durante varios años...

Eso nos sirvió, entre otras cosas, para saber el día exacto de muchos acontecimientos familiares como, por ejemplo, en qué momento de diciembre había que armar el Belén (literalmente) que ella exigía puntualmente apoyándose en el documento que acreditaba la fecha en la que se hizo el año anterior. No obstante, con aquello de la vanidad que genera el hecho de que mucha gente pudiera leer algo que has escrito y que es tan personal, aleja de mí los malos pensamientos de dejadez.

Hoy en España, nos hemos levantado con los periódicos cargados de corruptela. Y no me refiero a la que hay dentro de los propios periódicos, televisiones, radios... que tela marinera. Sino el caso de Estepona. Una localidad asociada a la desaparecida Rocío Jurado y a su Virgencita de Regla, y que ahora tiene un Ayuntamiento con gran parte del personal mirando para el calabozo. Bueno, eso sabemos que dura poco, pero el sustito se lo van a llevar.

Hace unos días, uno de los amigos de mi santo varón (gracias por el regalo, loquito) hacía una reflexión acerca de la omnipresencia de piratas de esta calaña en nuestro país: "Yo les admiro, en el sentido de que defraudan auténticas millonadas, les pillan, pasan un año en la cárcel (caso de Juan Antonio Roca), pagan una fianza que supone calderilla con respecto a su fortuna y después a vivir. Ellos sacrifican un año para pasar el resto de sus vidas con cientos de millones de euros y yo estoy sacrificando las tres cuartas partes de mi vida por 30.000 euros al año... y eso el que los gane". Pues no le falta razón al hombre...

Lo que nos diferencia de malayos, esteponos y mafiosos con corbata y bastón de primer edil es la conciencia. Qué gran invento para los poderosos, sobre todo porque terminamos por justificar que ellos no la tengan con el "yo si estuviera en su lugar...".

La esperanza es que paguen por lo que han hecho, que les caiga todo el peso de la ley y demás frases hechas que ya sabemos que no se concluyen en hechos, porque ya nadie se cae del guindo. Lo único que queda por hacer como periodista es informar, como ciudadano indignarse y como padre, el que lo sea, es enseñar si esto está bien, si esto está mal. Si optamos por el sálvese quien pueda o por el imperativo categórico de Kant que nos enseñaron en la escuela: obra de manera que puedas desear que tu actitud sea norma universal. Pero ya no se enseña a Kant en la escuela...